Un año más, trabajando con los camps en EEUU

Campamentos 24/03/2026

Como muchos sabéis, acabo de volver de EEUU, donde mis hijos Carlos y Jorge y yo hemos estado varios días trabajando con todos nuestros campamentos donde irán vuestros hijos este verano, intensas jornadas, charlas, reuniones con directores, staff y grandes profesionales del mundo del Camp con los que llevo trabajando 25 años y tengo una amistad y unos vínculos super especiales.

Entre otra gente super interesante, es una suerte enorme conocer y charlar con la escritora Catherine Price, os recomiendo su libro “Como cortar con tu móvil” y “Amazing Generation” - este en coautoría con Jonathan Haidt, importante psicólogo cuyo libro también todos deberíamos de leer “La Generación Ansiosa” que nos da muchos datos del enorme daño emocional del uso de las redes desde la aparición del smartphone, con un magnífico estudio y propuestas.

Quiero transmitiros la suerte enorme que tienen nuestros campers de vivir esta experiencia de sus semanas en EEUU, rodeados de esta maravillosa gente vocacional y profesional, que se prepara junto a sus equipos durante todo el año para dar todo a nuestros niños esos dos meses de verano.

Esta experiencia en nuestros Camps en EEUU, seleccionados personalmente y con los que trabajo hace más de dos décadas, por supuesto les proporciona un enorme avance del idioma -obvio al convivir 24hs con americanos- pero hay mucho más que es fundamental, estar liderados por profesionales vocacionales y un staff cuidadosamente seleccionado, que transmiten la pasión que ponen en su trabajo, son educadores y esto proporciona un ambiente muy favorable para desarrollarse y aprender.

Además, estar en un ambiente sano, en plena naturaleza, estar desconectados sin teléfonos, ni presión de las redes sociales, proporciona un enorme beneficio a nuestros hijos, volver a la conversación cara a cara, a jugar en equipo, donde todos tienen su sitio y donde cada niño saca lo mejor de sí mismo y aprende a conocerse. A través del deporte y las actividades, practican los “valores” y trabajan las “soft skills”, habilidades sociales y emocionales, tan importantes para su formación. Conocer otra cultura les enriquece y les hace valorar más lo que tienen, les hace adaptables, más seguros de sí mismos, ganar autoestima y crecer como personas.